El Constructor entrevistó a Francisco Paolini, parte de la generación transformadora de la construcción.

Analizar la coyuntura con el foco puesto en las tendencias es clave para prepararse y crecer en el marco de los nuevos patrones que guían la actividad. ¿Qué piensan, proyectan y promueven las jóvenes generaciones de empresarios, desarrolladores y profesionales del sector como piezas vitales de este engranaje?

La incorporación de tecnologías, la sustentabilidad en la cadena productiva, la capacitación de los equipos y la colaboración inter y multisectorial son los principales ejes sobre los que las nuevas generaciones avanzan para desarrollar el presente y el futuro de esta industria. En ese sentido, Francisco Paolini preside Camarco Joven, comisión creada dentro de la Cámara Argentina de la Construcción para impulsar la formación de la nueva generación dirigencial -la mayoría, descendientes de los actuales propietarios de constructoras- y promover nuevas herramientas para el sector. Conformada por 210 socios de entre 18 y 45 años, desde este espacio proponen “seguir mejorando el entorno y las condiciones de progreso” para desarrollarse como profesionales.

Al respecto, este empresario -también presidente de Grupo Paolini-, señala que les preocupa “el poder adquisitivo de la gente que trabaja en el sector porque, al ser cada vez un poquito más pobres, muchos talentos parten del país y, al tratarse este de un factor que uno no pueda manejar, inquieta: porque, en definitiva, las empresas están formadas por las personas que las integran. Se trabaja en esto, pero, en relación con la macroeconomía, hay cosas que están fuera del alcance”.

Además de realizar encuentros y capacitaciones inter y multisectoriales, entre los ejes de trabajo de Camarco Joven para este año están avanzar en el compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) al 2030 establecidos por la ONU y en el estudio de las tecnologías aplicables al mejoramiento de la actividad. Sobre esto último, Paolini apunta que “no solo hay que entenderlas y conocer su impacto en el sector, también debemos pensarlas y estudiarlas junto con otras industrias”. Para explicar la relevancia de ello, comparte un ejemplo: “Ante la llegada de los vehículos autónomos, cabe preguntarnos cómo y en qué afectará la construcción de la infraestructura vial. Eso lo tenemos que estudiar en conjunto con automotrices para ver qué piensa y prever cómo influirá en nuestra actividad, si habrá que construir menos redes viales porque se circulará más despacio o si habrá menos autos detenidos. Estos son temas para evaluar como para que las empresas tengan la capacidad suficiente para adaptarse a esos cambios”. Ya que el tema resulta complejo y amplio, desde esta agrupación comenzaron a estudiar la implementación de la filosofía Lean Construction para que los “ayude a adoptar algunas cosas en cuestiones de cambio tecnológico, dado que esta pone el foco en las personas, en la eliminación de desperdicios y en generar valor agregado, por lo que, a partir de ello, se pueden trabajar un montón de temas”.

Entre las inquietudes que surgen al proyectar la sistematización, industrialización y tecnificación de la actividad, la disponibilidad de mano de obra calificada y el temor por la pérdida de puestos de trabajo son algunas de las mencionadas. Pero Paolini argumenta que, cuando surgen innovaciones, se multiplican las posibilidades de desarrollo: “Si bien nos preocupan estos temas porque nosotros tenemos la responsabilidad de crear empleo de calidad y no queremos que se afecte la matriz productiva del país, la incorporación de tecnología, generará nuevas industrias y puestos de trabajo. Hay que quitarle miedo a esto. La UOCRA ya lo está entendiendo y se encuentra formando en todas estas cuestiones”. Y cree que “estamos en un punto en el que todavía no es tan visible el cambio, pero habrá nuevas industrias y todos vamos a tener que estar más formados y, obviamente, mucho más los trabajadores, como para adaptarse, mantener sus puestos y que estos sean de mejor calidad. Es un gran desafío. En el proceso intermedio hay que ser muy cauto y tener una planificación ordenada para poder mantener los empleos; pero que, a la vez, se pueda evolucionar”.

A la hora de imaginar cómo resultará ser la actividad en el futuro, tendencias y paradigmas que la regirán, Paolini imagina que “la construcción no será la misma en cinco o diez años. Es un sector que de a poquito va innovando, se ven cosas transformadoras, pero, tal vez, todavía son pocas las empresas que lo hacen. Hay algunas que vienen cambiando rotundamente porque entienden esto más rápido que otras. Pero entre los jóvenes hay coincidencias y todos hablamos sobre lo mismo: las nuevas tecnologías. Ya nadie cree que es imposible que un brazo automatizado coloque ladrillos, por ejemplo. Está un poquito más naturalizado que la construcción pueda ir hacia la industrialización o hacia la prefabricación”.

En particular, el presidente de Camarco Joven detalla que “la construcción cambiará mucho de la mano de los nuevos paradigmas de la tecnología. Hay que empezar a pensar en metodologías y sistemas que posibiliten tener las obras más ordenadas, planificadas y a partir de las cuales todos participen de la toma de decisiones. También habrá desarrollos más profundos, como las impresiones 3D de casas, que son mucho más eficientes y rápidas; o la prefabricación, a partir de la cual muchas obras se construyen en galpones. Existen un montón de innovaciones que llegarán para quedarse”.

Sobre las proyecciones de la Argentina para 2022, Paolini prevé que “será difícil, tendremos que adaptarnos y contar con la autosuficiencia para sostenernos. Siempre soy muy optimista porque creo que hay mucho por hacer, si bien estamos en un momento muy delicado desde todo punto de vista. Pero estoy seguro de que nunca vamos a aflojar. No es la primera crisis que atravesamos -aunque esta tiene sus particularidades-; mientras tengamos la posibilidad, vamos a seguir apostando e invirtiendo”.

Respecto del panorama que le espera al sector de obras privadas, el empresario afirma que, como los costos de construcción medidos en dólares han caído, es una oportunidad para quienes desarrollaron proyectos porque pudieron salir a vender las unidades más baratas: “Hay muchos dólares debajo del colchón, entonces, si a la gente le generás confianza y el entorno necesario para que los pongan en el ladrillo, lo hacen. Tradicionalmente, en el país se apuesta a este tipo de inversión porque se sabe que el ladrillo va a mantener el valor del dólar e incluso lo hará subir. Por eso hay que visualizar este tipo de focos y explotarlos”.

De todos modos, según sus proyecciones, el segmento de las obras públicas está más complicado porque, si bien “es una constante de crecimiento, se encuentra a merced de que surjan licitaciones, de que los precios acompañen la inflación y de la estrategia que vaya adoptando el Gobierno. Es uno de los motorcitos necesarios para reactivar la economía y hay muchos gobiernos que también lo entienden así, aunque, a veces, se frena por la coyuntura y por factores macropolíticos. En los malos momentos es cuando las empresas deben tener la habilidad suficiente para diversificarse y sostenerse”.

En las mesas de trabajo de Camarco Joven se avanza con una propuesta para redactar un manual de aplicación de los ODS en los obradores del país. La idea es que las constructoras cumplan con un determinado porcentaje de los objetivos sostenibles -que pueden comprender el uso de energías renovables, el tratamiento de aguas grises y cuestiones de género-. “Nos dimos cuenta de que hay un montón de cosas que las empresas ya implementan, por ejemplo, la clasificación de los residuos; pero no lo hacen bajo el marco de los ODS. Por eso, proponemos que todos lo realicemos bajo este marco para que tenga un impacto verdadero y mucho más profundo en el sector, no solo en la empresa o en el lugar particular donde se implementa. Además, esto permitiría tener herramientas disponibles para medir (su logro) y ver qué tan bien se cumplen los objetivos”, detalla Paolini.

 

Ver nota completa